Planes de Nochevieja y fin de año

Nochevieja para singles: dónde ir si vas sin pareja

La Nochevieja tiene fama de noche de parejas y no lo es. Basta con mirar una sala a las dos de la mañana: la mayoría de la gente está en grupos de cuatro, seis u ocho, y dentro de esos grupos hay de todo. Lo que sí pasa es que buena parte de la oferta está redactada como si todo el mundo fuera de dos en dos, y eso obliga a filtrar un poco más.

Esta guía es para eso: qué formatos funcionan cuando no vas emparejado, cuáles conviene esquivar y qué preguntar en las cenas que se anuncian específicamente para singles. Sirve igual en cualquier ciudad, aunque la oferta cambia bastante: el Fin de Año en Barcelona, por ejemplo, tiene más peso de fiesta de entrada suelta que de cena cerrada, y eso influye.

Dos situaciones que no son la misma

Se meten en el mismo saco y no tienen nada que ver.

Uno. Vas con tu grupo de amigos y da la casualidad de que no tienes pareja. Tu problema no es con quién ir, es que la mitad de los formatos que miras están pensados para mesas de dos o vienen con brindis de parejita incorporado.

Dos. Vas solo. No tienes grupo esa noche, porque tus amigos se han ido cada uno con su familia, porque acabas de mudarte de ciudad o porque simplemente ha caído así. Aquí el reto es distinto: encontrar un sitio donde llegar solo no sea raro.

Los dos casos tienen solución, pero no la misma. Lo que sigue está ordenado por esa diferencia.

Imagen del sitio

Si vas con tu grupo: el filtro es el formato

Con grupo, la Nochevieja se resuelve como cualquier otra noche. Lo único que hay que hacer es descartar los formatos construidos alrededor de la pareja.

Lo que funciona bien:

  • Mesa de grupo en cena de restaurante. Seis u ocho es el número cómodo. Reservad pronto, porque las mesas de ese tamaño son las primeras que se comprometen.
  • Entrada suelta después de cenar. Cenáis en casa de alguien y a las 00:30 entráis a una sala con la entrada comprada. Es el plan más barato y el más flexible.
  • Discoteca o sala grande. El terreno neutro por excelencia. Nadie mira con quién has entrado.

Sitios como Habanera trabajan ese formato de cena de mesa larga que sigue en fiesta sin que tengas que moverte del edificio, que es exactamente lo que quiere un grupo mixto: no romper el grupo a las doce y media para buscar dónde seguir.

Muchos hoteles como Elba, Novotel o Catalonia Gran Vía ofrecen mesas compartidas en fin de año. Una experiencia cien por cien recomendable

Si vas solo: dónde llegar solo no llama la atención

Aquí hay que elegir con más cuidado, porque no todos los sitios están montados para recibir a alguien que entra por su cuenta.

Mesa compartida. Es el formato clave. Algunos restaurantes montan mesas largas donde te sientan con otras reservas pequeñas. No es lo mismo que una cena para singles: es simplemente cómo organizan el aforo. Pregunta directamente si hacen mesa compartida y de cuánta gente.

Entrada suelta a sala. Llegas, entras, estás dentro. En una sala de trescientas personas nadie hace inventario de con quién has venido. Es el formato más fácil de todos para ir solo, y funciona especialmente bien a partir de la una.

Viajes organizados de fin de año. Grupos que salen del 29 al 2, con plaza individual y programa cerrado. El 31 lo pasas con gente que está en tu misma situación, porque el resto del grupo también ha ido solo. Tiene fama de plan de mayores y hace años que dejó de serlo. Lo que hay que mirar: si cobran suplemento de habitación individual, que a veces es un tercio del precio.

Ciudades con la noche en la calle. Hay sitios donde la Nochevieja se vive fuera y la barrera de entrada es cero. Sevilla es un buen ejemplo: la Plaza Nueva, y luego un circuito de restaurantes de Nochevieja en Sevilla y bares que sigue. Ir solo a una plaza abierta no requiere explicarle nada a nadie.

Las cenas que se anuncian "para singles"

Existen y hay que saber qué son. La etiqueta cubre cosas muy distintas.

Lo que suelen ser. Una cena de mesas de ocho o diez, con la gente colocada por el organizador, normalmente con un intento de equilibrar hombres y mujeres y de agrupar por franja de edad. Hay dinámica de presentación al principio y después es una cena normal. Muchas acaban con cotillón en el mismo local o entrada a una sala cercana.

Lo que no son. No son una cita, no son un evento de emparejamiento y no son una terapia de grupo. Quien va esperando eso sale decepcionado.

Preguntas concretas antes de pagar:

  • ¿Qué franja de edad? Si el rango es de 30 a 60, no hay franja: hay un cajón.
  • ¿Cuánta gente por mesa y quién la organiza? Ocho o diez funciona. Veinte no es una mesa, es un salón.
  • ¿Está incluido el cotillón o hay que salir a buscar sitio a la una? Esto se pregunta siempre.
  • ¿Hay anfitrión? Alguien de la organización que abra conversación al principio cambia la primera media hora por completo.
  • ¿Se puede ir con un amigo? Muchas lo permiten, pero luego os sientan separados. Conviene saberlo antes.

Y el precio: suelen estar en la franja media de las cenas de Nochevieja, porque el organizador cobra la gestión aparte del cubierto.

Quedarse en casa, pero porque te apetece

Hay quien no quiere salir el 31 y no necesita justificarlo. Es una decisión, no un plan B.

Lo que hace que funcione: que no sea improvisado. Una cena que te apetezca de verdad, no las sobras del 25. Las uvas donde quieras. Y una idea clara de a qué hora te acuestas, porque el mal rato de esa noche no llega a las doce, llega a la una y media cuando se acaba la retransmisión y el piso se queda en silencio.

Un truco que funciona: quedar para el día 1. Comida, paseo, cine, lo que sea. Tener algo puesto en el calendario a las 14:00 del 1 de enero cambia cómo se pasa la madrugada anterior. En qué hacer el 1 de enero hay planes de ese tipo.

Lo que conviene evitar

Las mesas de dos. Muchos menús de Nochevieja se venden por pareja, con precio por dos comensales y mesa pequeña. No es que te vayan a echar, es que la mesa está a treinta centímetros de otras dos parejas y la noche se hace larga.

Los locales de ambiente familiar. Restaurantes de menú tradicional donde la sala es de familias de diez. No hay nada malo en ellos, pero si vas solo o en grupo pequeño te vas a sentir de más.

Los formatos donde todo gira en torno al brindis en pareja. Cenas románticas, paquetes de hotel con habitación doble, cruceros de dos. Se identifican rápido porque el precio siempre viene "por persona en habitación doble".

Y una más: los sitios sin sala de baile. Si el local cierra a las dos y no tiene continuidad, a las dos te quedas en la calle buscando plan. Con grupo se resuelve. Solo, es un fastidio.

Si nada de esto encaja con lo que buscas, en dónde pasar una Nochevieja diferente hay formatos que se salen del guion habitual.

Preguntas frecuentes

¿Se puede ir solo a una cena de Nochevieja en un restaurante?

Sí, y cada vez es más común, pero conviene avisar al reservar. Pregunta si tienen mesa compartida, que es el formato donde te sientan con otras reservas pequeñas. Un menú vendido por pareja en mesa de dos es la peor opción posible para ir solo.

¿Qué es exactamente una cena para singles?

Una cena de mesas de ocho o diez personas, colocadas por el organizador, normalmente con criterio de edad y de equilibrio entre hombres y mujeres. Suele haber presentación al principio y cotillón después. No es un evento de citas ni garantiza nada más que compartir mesa.

¿Qué formato es más fácil si voy sin grupo?

La entrada suelta a una sala grande. Llegas a partir de las 00:30, entras con la entrada comprada y nadie repara en con quién has venido. Es más fácil que cualquier cena, porque no tienes que sentarte con desconocidos durante tres horas.

¿Merecen la pena los viajes organizados de fin de año?

Funcionan bien porque todo el grupo viaja en la misma situación y el programa está cerrado. El punto a mirar es el suplemento de habitación individual, que en algunos destinos encarece el viaje bastante. Pregunta el precio final antes de comparar con otras opciones.

¿Cuándo hay que reservar si voy solo o en grupo pequeño?

Igual de pronto que todo el mundo, en noviembre. Las plazas sueltas y las mesas compartidas son limitadas y se agotan antes que las mesas de seis. En diciembre lo que queda son horarios tempranos y sitios de segunda opción.

¿Es raro quedarse en casa el 31?

No, y es más frecuente de lo que parece. Lo que separa una buena noche en casa de una mala es que esté decidida, no improvisada: cena preparada, algo que te apetezca ver y, si acaso, un plan cerrado para el día 1 que te dé algo a lo que llegar.

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